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Historia

    Nace como Embotelladora Arica S.A.I.C. con licencia para elaborar y distribuir productos Coca-Cola en las ciudades de Arica e Iquique.
    1974 Se inaugura nueva planta de Arica que quintuplica capacidad de producción.
    Se inaugura planta en Iquique, franquicia que comienza a operar a través de la filial Embotelladora Iquique S.A.
    La Compañía adquiere las franquicias y activos de embotellado de Embotelladoras Bolivianas Unidas (EMBOL), en La Paz, Cochabamba y Oruro, triplicando su escala de producción. Colocación privada del 25% del patrimonio entre nuevos accionistas.
    Se adquieren operaciones de Santa Cruz, Sucre y Tarija en Bolivia, pasando a abastecer el 95% de dicho mercado.
    Apertura en Bolsa de Comercio de Santiago. Con la adquisición del 18,7% adicional de EMBOL, se pasa a controlar el 99,9% de esta empresa.
    La Compañía compra las operaciones de embotellado de Inchcape plc. en Chile y Perú, adquiriendo el 99,9% de Embotelladoras Williamson Balfour S.A. (plantas de Viña del Mar, Talca, Concepción, Temuco y Puerto Montt en Chile) y el 64,3% de Embotelladora Latinoamérica S.A. (ELSA) y 66,1% de Industrial Iquitos S.A. en Perú (plantas de Arequipa, Cuzco, Ica, Lima, Callao, Trujillo e Iquitos). Con esto, la escala de operaciones se multiplica cuatro veces en volumen y la Compañía pasa a abastecer productos Coca-Cola en el 35% del mercado chileno y el 90% del mercado peruano. La adquisición de las operaciones de Inchcape plc. es financiada mediante aumento de capital de US$340 millones, crédito sindicado por US$200 millones y bonos 144A por US$160 millones.
    La Compañía pasa a denominarse Coca-Cola Embonor S.A.
    Dentro del plan global de certificación de la Compañía, por primera vez, las plantas de Viña del Mar, Concepción y Arica obtienen sus certificaciones ISO-9001.
    Se completa la obtención de la certificación ISO-9001 para las operaciones de Chile y Bolivia.
    La Compañía vende sus operaciones en Perú, concentrándose en el desarrollo de sus operaciones en Chile y Bolivia. Los recursos generados por la venta son dirigidos a la reducción de pasivos.
    Reorganización societaria radica las operaciones de producción, embotellado y ventas de la filial Embonor S.A. en Coca-Cola Embonor S.A., manteniendo en la primera sólo las actividades de transporte y logística.
    The Coca-Cola Company autoriza a la Compañía a producir bebidas no carbonatadas (jugos) y aguas (purificadas y saborizadas). Adicionalmente, la Compañía adquiere el 26,4% del capital accionario de Vital Aguas S.A. y firma contrato de abastecimiento de jugos, hasta el año 2015 con Vital S.A. (filial de Embotelladora Andina S.A.).

    Mediante una reorganización societaria, la Compañía comienza con la producción de botellas Pet no retornables en filial Embonor Empaques S.A.
    Se incorpora al portafolio la marca Benedictino, adquirida por los embotelladores del Sistema Coca-Cola.
    Lanzamiento de Fanta Limón, Dasani AntiOx y Burn, estas últimas en las categorías de aguas y bebidas energizantes.
    Se crea la filial Embonor Inversiones S.A., con el objeto de efectuar toda clase de inversiones en Chile y en el exterior.
    Record histórico en aumento de ventas y de resultados de la Compañía al alcanzar un volumen de  ventas por 197,2 millones de cajas unitarias y una utilidad neta de $43.407 millones. Resalta el lanzamiento de nuevos productos com Fanta Frutilla, Aquarius uva y piña, Nestea Green Tea Light, Powerade Frutilla.

    En Chile y Bolivia se destaca el lanzamiento de la bebida isotónica Powerade, además de la inclusión de nuevos formatos que refuerzan nuestra política comercial de profundidad del portafolio de productos, en ambos países.
    La Compañía adquiere el 28% del capital accionario de Vital Jugos S.A., empresa dedicada a la producción y comercialización de jugos. Asimismo, The Coca-Cola Company vende las acciones de Embonor, equivalente al 45,49% de la propiedad. Parte de estas acciones fueron adquiridas por la familia Vicuña, llevando su participación en la propiedad a un 49,99%.
    La Compañía celebra 50 años de vida desde su creación en la ciudad de Arica en 1962. Se concreta la adquisición del 50,0% de la propiedad de Envases CMF S.A. a la compañía Cristalerías de Chile S.A.. Igualmente, la Compañía aumenta la participación en Vital Jugos S.A. y Vital Aguas S.A. llegando a un 35% y un 33,5% respectivamente. La acción de Embonor serie B cierra el año como el Título con mayor rentabilidad en el IPSA.
    La Sociedad adquiere el piso 4 del Edificio El Golf 40, Las Condes, Santiago, trasladando a tal lugar sus Oficinas Corporativas, vendiendo sus antiguas oficinas ubicadas en Apoquindo 3721, Piso 10, Las Condes.

    La Compañía adquiere unos lotes colindantes a la planta de Temuco por un total de 48.710 metros cuadrados para soportar eventuales futuras expansiones en tal Planta, adquiriendo por iguales motivos un lote de 5.551 metros cuadrados colindante a la Planta de Arica. Asimismo, Embol adquiere un terreno de 28,5 hectáreas en el municipio de Viacha, La Paz, Bolivia, y uno lote de 5.441 metros cuadrados  frente a su planta de Tarija, y firma contrato de promesa de compraventa para adquirir dos lotes colindantes a la Planta de Santa Cruz de la Sierra que suman 11.753 metros cuadrados, todos ellos para ser utilizados para soportar la creciente demanda en Bolivia.  


    La Sociedad concreta con éxito la colocación de bonos corporativos en el mercado nacional por un total de UF 3.000.000 (UF 1.500.000 colocadas con cargo a la Serie C, a un plazo de 5 años bajo la modalidad bullet, con una tasa efectiva de colocación de UF + 2,20%; y UF 1.500.000 colocadas con cargo a la Serie F, a un plazo de 21 años bajo la modalidad bullet, con una tasa efectiva de colocación de UF + 3,44%).

    La Sociedad, a través de su filial Embonor S.A., adquiere dos lotes por un total de 6,5 hectáreas en la comuna de Renca, Santiago, y derechos de aprovechamiento de agua, con el objeto de ser utilizados para soportar el crecimiento de la categoría no carbonatados.


    Producto de un reordenamiento integral de las operaciones de embotellado de bebidas gaseosas en la zona centro-sur del país, en mayo de 2015 la Sociedad puso término a la operación de embotellado de la planta de Talcahuano.

    Con miras a liderar la categoría jugos, aguas y cualquier otra bebida no carbonatada, las que han tenido en el último tiempo altos niveles de preferencia por parte de los consumidores, es constituida la sociedad anónima cerrada denominada Coca-Cola Del Valle New Ventures S.A., en la cual Coca-Cola Embonor S.A. participa –a través de su filial Embonor S.A.– como accionista de la misma con un 15% de las acciones. Los otros accionistas de Coca-Cola del Valle New Ventures S.A. son Coca-Cola de Chile S.A. con un 50% de las acciones, y Embotelladora Andina S.A. con el 35% restante.

     

    Coca - Cola en Chile

      En abril de 1940 una delegación de empresarios chilenos viajó a Estados Unidos para tomar contacto con sus pares norteamericanos y ver la posibilidad de hacer negocios. Una de las ciudades visitadas fue Atlanta, donde los esperaba para ser su guía Albert Staton, el entonces Gerente de la Pan American División de The Coca-Cola Export Sales Company.

      De vuelta en el país, uno de los empresarios, Héctor Marchant, Gerente General de la Viña Concha y Toro, informó a su directorio del negocio que se presentaba, y éste, en sesión del 31 de agosto de 1940, aprobó el contrato enviado por la Compañía Coca-Cola.

      En julio de 1941 se firmó en Atlanta el convenio que permitía a la Viña Concha y Toro embotellar y distribuir Coca-Cola en Chile. Fueron contrapartes de la Viña, The Coca-Cola Company y The Coca-Cola Export Sales Company, la primera dueña del concentrado necesario para fabricar Coca-Cola y la segunda dueña del derecho exclusivo para venderlo.

      Para desarrollar el negocio se construyeron dos plantas, una en Santiago y otra en Valparaíso. En 1943 se embotelló la primera Coca-Cola en Chile, utilizando para ello el concentrado que llegaba de Estados Unidos y botellas, tapas, agua y azúcar nacionales. De esta forma, Chile se convertía en el tercer país sudamericano en producir Coca-Cola, después de Perú (1936) y Ecuador (1940).

      Sin embargo, a mediados de la década se presentaron dificultades para conquistar el mercado, lo que hizo ver la necesidad de impulsar intensas campañas publicitarias. Fue en esta coyuntura que el directorio de la Viña Concha y Toro decidió poner fin al contrato que la ligaba a Coca-Cola. Unos años después una nueva sociedad se preparaba para tomar la licencia que dejaba la Viña.

      En febrero de 1946 se firmó la escritura pública que constituyó, con capitales chilenos y norteamericanos, la Embotelladora Andina S.A. Andina compró las dos plantas embotelladoras e incorporó a todos los empleados de la Sección Coca-Cola de la Viña Concha y Toro.

      En esa época se inició la campaña destinada a introducir Coca-Cola en las casas de los chilenos. Se crearon rutas de promoción casa por casa, para las cuales se utilizaron triciclos, y se hicieron degustaciones de la bebida, lo cual permitió ir rompiendo poco a poco la resistencia.

      A comienzos de la década del 50, la situación, nuevamente, se hizo difícil. El trabajo sin escatimar en gastos, característico del sistema americano, llevó a Embotelladora Andina a una situación límite, ya que la realidad en el mercado chileno no justificaba una expansión tan grande. En ese proceso asumió un nuevo directorio y se nombró a Alfredo Moreno como gerente de la embotelladora. Se inició entonces una reestructuración que significó, entre otras medidas, nuevas campañas promocionales.

      Coincidente con los cambios a nivel nacional, The Coca-Cola Export Sales Company se transformó en The Coca-Cola Export Corporation, iniciando políticas que también repercutieron en Chile, siendo una de las principales la construcción de una Planta de Concentrados.

      Fue entre 1958 y 1959 cuando se inició el espectacular despegue de Coca-Cola en Chile. A partir de ese momento, se produjeron una serie de transformaciones que hicieron posible la expansión del refresco, convirtiéndola al cabo de algunos años en la principal bebida del mercado. Entre los principales cambios, destacaron la construcción de dos nuevas plantas embotelladoras en Santiago y Viña del Mar y la incorporación de nuevos envases.

      El éxito obtenido, especialmente con la botella familiar y el creciente aumento de la demanda, generaron el nacimiento de nuevas plantas embotelladoras a lo largo del país. En el norte, se inauguraron 4 Plantas: Antofagasta 1958; Arica 1962; Alto Peñuela (Coquimbo) en 1969 y Calama en 1977. En el sur de Chile, las primeras plantas Embotelladoras que se levantaron fueron las de Concepción en 1960 y Talca en 1963. En 1972 se inauguró la planta de Punta Arenas y en 1978 la de Temuco (Grupo Andina). La Planta de Punta Arenas constituyó un verdadero hito para Coca-Cola, pues significó la posibilidad de cubrir todo el territorio nacional.

      El fin de la década de los setenta fue acompañado de un nuevo slogan, “comparte Coca-Cola y una sonrisa”; la inauguración de nuevas oficinas y una nueva Planta de Concentrados de The Coca-Cola Export Corporation.

      En 1983, The Coca-Cola Export Corporation creó la División Andina para el control de la operación en 5 países, cubriendo Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Paraguay, con sede en Santiago.
      En el aspecto tecnológico, los embotelladores desarrollaron un completo programa de modernización de equipos. Ya en 1986 la mayoría de las plantas trabajaban con sistemas computacionales y maquinarias modernas, eficientes y rápidas.

      En materia de ventas, se continuó con el sistema de preventa que había reemplazado a la autoventa en 1982, lo que permitió un mayor contacto con el cliente y con ello mayores transacciones. Contribuyó también a este proceso el cambio de cajas de madera por las de plástico, el estreno en octubre de 1983 del slogan “Coca-Cola, más y más” y el retiro del mercado de la competencia, tres años más tarde.

      En 1988, junto a la inauguración de la nueva Planta de Iquique, se introdujo un nuevo tamaño en el mercado chileno: la botella de litro y cuarto, que se sumaba a la de un litro utilizada desde 1971. El nuevo envase fue un verdadero éxito, haciendo posible que las ventas se duplicaran en el período 1986-1989, consiguiéndose en tres años lo mismo que se había generado en más de 40 años de presencia de Coca-Cola en Chile.

      Luego del exitoso lanzamiento, se preparó el estreno de la botella de litro y medio, ocurrido en 1989. De esta forma, se cerraba una década con resultados espectaculares y la aparición de un nuevo slogan: “Coca-Cola es sentir de verdad”.

      Los buenos pronósticos para Coca-Cola pronto se vieron confirmados en abril de 1990 con la instalación en Puerto Montt de un nueva planta embotelladora. Esta planta ¬la más moderna construida en el país, con una capacidad de producción de 72 millones de litros anuales- representa un buen ejemplo de la importancia que ha llegado a tener Coca-Cola en Chile.

      En junio de 1994 se produjo otro importante cambio. The Coca-Cola Export sucursal Chilena pasó a constituirse como Coca-Cola de Chile S.A. Actualmente, Coca-Cola comprende dos grupos de embotelladores:

      Embotelladora Andina S.A. y Coca-Cola Embonor S.A..

      Coca - Cola en el mundo


        ¿La probó usted ya?

        En el patio trasero de su casa en Atlanta, una tarde de 1886, el farmacéutico John Styth Pemberton logró por fin aquello que venía buscando desde hacía tiempo: la fórmula de una bebida que fuera refrescante y deliciosa a la vez. Lo que consiguió fue un líquido aromático, de color caramelo, que llevó a la farmacia Jacobs para mezclar con agua carbonatada. La bebida fue rápidamente aprobada por los clientes de la farmacia y en poco tiempo estaba a la venta a 5 centavos el vaso. Todavía nadie sabía como llamarla.

        Fue Frank Robinson, el contador de Pemberton y hombre con una aguda visión para la publicidad, quién pensó un nombre y además diseñó el logo: Coca-Cola, la bautizó, con esa misma tipografía inconfundible con la que se la conoce aún hoy.

        El 29 de mayo de 1886 el Atlanta Journal publicó el aviso: “¡Deliciosa! ¡Refrescante! ¡Estimulante! ¡Vigorizante! La nueva y popular bebida de las fuentes de soda…” La ciudad tenía apenas 40.000 habitantes, pero la población de los Estados Unidos ya superaba los 62 millones. Miles de inmigrantes llegaban a diario al puerto de Nueva York, con la Estatua de La Libertad como anfitriona. La economía norteamericana avanzaba al ritmo del ferrocarril, la energía eléctrica y el teléfono. Y la población, cada vez más urbanizada, comenzaba a cambiar sus hábitos de consumo. Las fuentes de soda, mezcla de salón de té, confitería y farmacia, que le deben su nombre al aparato dispensador de bebidas, se volvieron por entonces los lugares de reunión más populares, donde se podían consumir bebidas frías. Y nada mejor que tomar una refrescante Coca-Cola para aplacar los extensos meses de calor del sur de los Estados Unidos.

        En su primer año de vida, se vendieron en Jacobs un promedio de nueve vasos por día; cien años después, Coca-Cola vendería más de 38.000 millones de litros. Pero Pemberton, aquél farmacéutico inspirado, ni siquiera soñaba con semejante crecimiento: en 1887 decidió vender las acciones de su pequeña empresa. Fue Asa Candler, quien compró a tan sólo 2300 dólares.

        Pemberton moriría un año después, poco antes de que su invento revolucionara el mundo del consumo. Y Candler, heredero de esa fórmula secreta, se convertiría en el ideario de la expansión de Coca-Cola por todo el país.



        Deliciosa y refrescante

        En 1892, Asa G. Candler fundó “The Coca-Cola Company”, con un capital inicial de 100 mil dólares. Vendedor nato y con claro olfato para el marketing, estaba seguro de que la gente buscaba algo diferente. Lo primero que hizo fue contratar a Frank Robinson, aquel creador del nombre, para que ideara un plan a través del cual Coca-Cola estuviese presente en todos los ámbitos. Juntos, concibieron innovadoras y brillantes formas de mostrar en sociedad la nueva bebida. Repartieron cupones de cortesía para saborearla, invitaron a todo el mundo a presenciar su elaboración, entregaron relojes, almanaques y balanzas con el logo de Coca-Cola a las farmacias y contrataron a la primera celebrity de la marca para un afiche: se trató de una importante modelo de la época, cuya imagen pasó a decorar los locales. La marca podía verse por todas partes.


        A la planta de producción de Atlanta le siguieron otras en Dallas, Chicago y Los Angeles. Para 1895, Coca-Cola se vendía en todo el territorio de los Estados Unidos. Se transformó entonces en un excelente negocio: hasta las ligas anti-alcohólicas la adoptaban por ser “trago de temperancia”.

        Fue Joseph Biedenharn, dueño de una embotelladora en Mississippi, quien en 1894 decidió envasar Coca-Cola por primera vez. Los primeros dos cajones de botellas los mandó a la oficina de Candler, en Atlanta. Su idea era que la bebida entrara a los hogares y no sólo se consumiera en fuentes de soda. El presidente de la Compañía le respondió con un lacónico “está bien”. Pero recién cinco años más tarde, dos abogados de Chattanooga, Benjamín Thomas y Joseph Whitehead, lograron convencer a Candler y se aseguraron los derechos exclusivos para embotellar Coca-Cola.

        Hacia 1919, Thomas y Whitehead abastecían a más de mil embotelladores en todos los estados norteamericanos, a excepción de Mississippi, Texas y Nueva Inglaterra.

        Coca-Cola ya era una de las marcas más reconocidas de los Estados Unidos y se preparaba para salir al mundo.


        En todas las estaciones…tome Coca-ColaHacia comienzos del siglo XX, Coca-Cola llegó a Cuba, Puerto Rico, Francia, Inglaterra y Canadá, entre otros países.

        El éxito era extraordinario y las imitaciones empezaban a circular. Una vez más, la compañía decidió apelar a la diferenciación: 1916 diseñó la famosa botella contorneada, fácil de distinguir incluso al tacto.

        El desafío era el mismo: seguir atravesando fronteras. Y comienza una nueva etapa; en 1919, Ernest Woodruff le compró Coca-Cola Company a los herederos de Asa Candler por 15 millones de dólares en efectivo y otros 10 millones en acciones.

        Pero fue el hijo del nuevo dueño el que terminó de darle un vuelco histórico a la empresa: Robert Woodruff asumió la presidencia de Coca-Cola en 1923, ocupando el cargo durante sesenta años y transformándose, seguramente, en el hombre más trascendente en la historia de la compañía.

        Woodruff, además de ser reconocido por su costumbre de hacer donaciones y aportes a instituciones sociales con total discreción lo llamaban “Jefe Emeritus” o “Mr. Anonymous”, fue quien dio un golpe de timón definitivo a la orientación estratégica, constitutiva de lo que podría denominarse la filosofía Coca-Cola: “El capital más valioso con el que contamos es el buen nombre de nuestro producto, basado en su cualidad intrínseca, en buen servicio, en buena distribución y en una administración de los recursos de cara al futuro”, sostenía Woodruff.

        Esta idea persiste hasta la actualidad como rectora de la Compañía, junto a otro requisito de esta filosofía, también heredado de Woodruff y consecuente con su lema de ubicar a la Coca-Cola “al alcance de la mano”: el producto debe estar disponible a toda hora del día, en todo lugar, y en cualquier época del año. Tal es así, que él fue quien impulsó la creación de refrigeradores “oficiales” y máquinas expendedoras. Genio del marketing, Woodruff acompañó esta filosofía con acciones concretas que impulsaban el posicionamiento de Coca-Cola en el mundo: lanzó una botella exclusiva de exportación, servida especialmente en los transatlánticos; auspició carreras de trineos tirados por perros en Canadá, empapeló con afiches las paredes de los estadios de corridas de toros en España y auspició al equipo estadounidense en las Olimpiadas de 1928 en Ámsterdam.Para terminar ese primer período global, en 1930 fue creada The Coca-Cola Export Corp. cuyo presidente también era Woodruff, y ocho años más tarde, la división Panamericana de The Coca-Cola Export Corp.


        Pemberton inventó Coca-Cola hace 120 años. En la actualidad, más de 6 mil millones de personas se refrescan con Coca-Cola. Innovación y trabajo fueron los conceptos que desde sus inicios han mantenido a una marca como Coca-Cola siempre vigente. Son 120 años de camino recorrido con el compromiso permanente de seguir refrescando a todas las personas del mundo.